El caso. Una consultora modela la relación entre la inversión en marketing (x) y las ventas (y). Ajusta un polinomio de grado d. La capacidad del modelo es cuánto puede «retorcerse» su curva para pasar por los datos: aquí la gobiernas tú con el grado d.
Lee así. Los puntos dorados son las observaciones (inversión, ventas). La curva dorada es el mejor ajuste de grado d. Sube d y el término d de la ecuación se enciende; el nº de parámetros es d + 1.
La idea. La capacidad de un modelo es el tamaño de su espacio de hipótesis: cuántas funciones distintas puede representar. Con polinomios, subir el grado d añade parámetros (d + 1) y ensancha ese espacio: la curva puede retorcerse más.
Lo que ves. El MSE de entrenamiento baja de forma monótona con d (curva dorada): más capacidad siempre ajusta igual o mejor los datos que ya conoces, hasta tocar un suelo. Con capacidad suficiente, un modelo puede incluso pasar por todos los puntos y anular el error de train.
La trampa. Ajustar mejor el train no es ser mejor modelo. Con capacidad excesiva la curva memoriza el ruido en lugar de la señal: brilla en los datos vistos y falla en clientes nuevos.
Y ahora. El equilibrio real solo se ve con datos de test: ahí aparece el compromiso entre sesgo y varianza. Ese es el próximo tema.