El caso. BBVA le deniega un préstamo a un cliente y por regulación debe explicarle por qué. El modelo de riesgo es lineal, f(x)=w0+∑jwjxj, con cuatro variables estandarizadas: ingresos (x1), ratio de deuda (x2), antigüedad (x3) y morosidad previa (x4). SHAP reparte la puntuación en cuatro trozos, uno por variable.
Lee así. La cascada empieza en la base φ0 y da un salto por variable: dorado hacia arriba (sube riesgo), gris hacia abajo (baja riesgo). Al mover un slider se enciende su término φj en la ecuación y su eco numérico.
La idea. SHAP reparte la predicción entre las variables de forma justa y aditiva: cada φj es lo que aporta esa variable, y todas juntas suman exactamente f(x)−φ0.
En un modelo lineal. No hace falta aproximar nada: la contribución de Shapley es exactamente wj(xj−E[xj]). En modelos complejos (árboles, redes) se estima, pero la lógica del reparto es la misma.
Importancia global. Promediando |φj| sobre muchos clientes obtienes qué variable pesa más en la cartera. La barra dominante aquí es la que más mueve las decisiones.
Negocio y regulación. Sirve para auditar el modelo (¿discrimina por una variable prohibida?) y para explicar cada decisión al cliente y al supervisor, como exige el derecho a explicación.