El caso. BBVA monta un asistente que responde con sus documentos internos. Ante una pregunta (q: «¿qué comisiones tiene mi cuenta?»), RAG mide el coseno entre la pregunta y cada uno de los ~10 documentos del corpus, recupera los k más parecidos por encima de un umbral y se los pasa al LLM como contexto.
Lee así. Las barras doradas son los documentos recuperados; las grises se descartan y el • marca los realmente relevantes. Sube k y entra ruido. Y sobre todo cambia la pregunta: el corpus no se mueve, pero el ranking se reordena y los relevantes pasan a ser otros. Con la pregunta de hipoteca solo hay un documento relevante: k=3 mete ruido.
La idea. RAG no reentrena el modelo: convierte pregunta y documentos en vectores, busca los más parecidos por coseno y los inyecta como contexto. El LLM responde citando esos fragmentos, no su memoria.
Negocio. BBVA responde con sus circulares al día sin reentrenar nada: cambia un PDF y la respuesta cambia. Menos alucinaciones, respuestas trazables a un documento y control sobre qué puede leer el asistente.
Y ahora. El arte está en elegir k y el umbral: poco contexto deja fuera la respuesta; demasiado la ahoga en ruido. Es el mismo compromiso precisión–recall de todo recuperador.